Arrecifes del Parque Nacional Archipiélago de Los Roques

 

En el archipiélago, los corales cubren en promedio el 26,58% del fondo, siendo la localidad de Dos Mosquises Sur, al suroeste del archipiélago, el arrecife con mayor cobertura promedio de corales (60%).

La diversidad de la flora y fauna marina del archipiélago de Los Roques es asombrosa. A partir de algunos estudios realizados por estudiantes e investigadores de distintas instituciones del país, se ha llegado a tener una idea bastante cercana del número de especies de corales, esponjas, octocorales, crustáceos, moluscos, peces y algas de este sistema de singular riqueza en recursos marinos. Se señala la existencia de 57 especies de corales, 60 de esponjas, 108 especies de cangrejos y 84 de camarones. Los peces están entre los grupos mejor estudiados; su conocimiento ha sido generado básicamente por el doctor Fernando Cervigón, reconocido ictiólogo, quien ha dedicado al menos tres décadas de su vida al estudio de la fauna ictícola marina del país. Hasta la fecha se conoce la existencia de 307 especies de peces y, probablemente, su número aumentará cuando se hagan colecciones en los taludes rocosos o coralinos, por debajo de los 20 metros de profundidad.

La ictiofauna del archipiélago pertenece íntegramente al área denominada Caribe Antillana. De tal manera, su afinidad es mucho mayor con la de Bahamas y Jamaica, que con la de las islas de la plataforma continental de Venezuela, como Margarita, Coche y Cubagua, tanto en la presencia o ausencia de determinadas especies como en la proporción en que se encuentran las que son comunes a ambas áreas. Este hecho es de una importancia extraordinaria, tanto desde el punto de vista pesquero como ecológico.

Entre las especies de corales más abundantes en el archipiélago y que cubren gran parte de los fondos se encuentran las que presentan formas monticulares o de domo como Siderastrea siderea (coral de estrellitas liso), Montastrea annularis (coral montañoso o estrella), Montastrea faveolata (coral montañoso), Montastrea cavernosa (coral cavernoso), Porítes astreoides (coral colinoso); las digitiformes como Porites porites (coral digitado romo), Porítes furcata (coral digitado); los cerebroides Diploria strigosa (coral cerebro liso), Colpophyllia natans (coral cerebro gigante); y las foliáceas como Agaricia agaricites (coral hoja) y Agaricia tenuifolia (coral de cintas o lechuga). Asimismo, numerosas colonias de hidrozoarios del género Millepora, conocidos comúnmente con el nombre de coral de fuego, debido a Ia sensación de dolor que dejan al entrar en contacto con la piel de los buzos, son observadas en las plataformas de estos arrecifes.

En las zonas más someras dominan las especies ramificadas tales como las especies del género Acropora, también es común observar en esta zona corales cerebro como D. strigosa, monticulares pequeños como P. astreoídes, incrustantes como A. agaricites y el falso coral Millepora. Se agregan a este grupo los corales blandos u octocorales. A profundidades intermedias, en la zona adyacente a la cresta arrecífal se presentan especies como el coral cerebro e natans, el coral montañoso M faveolata, otros corales cerebro como D. strigosa, D. clivosa y D. labyrínthiformis, así como diversas especies de corales hongo del género Mycetophyllia. En la zona de mayor pendiente o talud dominan los corales con morfología foliácea o de plato, particularmente los del género Agaricia. Hacia la base del talud disminuye la presencia de especies coralinas y se incrementa la de otros organismos, tales como esponjas, alcionarios, corales látigo, etc. Esta distribución diferencial de las especies con la profundidad es en gran parte consecuencia de la disminución de la penetración de la luz a mayores profundidades, así como de la disminución en la intensidad del oleaje y las corrientes con la misma. A menores profundidades, donde las corrientes son más fuertes, abundan las colonias coralinas ramificadas, las cuales permiten una mejor disipación (oponen menos resistencia) del efecto del oleaje y corrientes, mientras que a profundidades mayores, especies con forma de plato exponen una mayor área superficial, lo que les permite compensar la disminución de luz con la profundidad.